Lo que debía ser un vuelo rutinario entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania) se transformó en una pesadilla cinematográfica para los pasajeros de la aerolínea Ryanair. Svetlana Grković, esposa de Ljubisa Karović, rompió el silencio para detallar cómo logró aferrarse a la vida de su marido cuando la despresurización de la cabina amenazaba con lanzarlo al vacío. “Si morimos, morimos juntos”, fue el pensamiento que la impulsó a no soltarlo mientras la mitad del cuerpo del hombre de 61 años ya estaba fuera del fuselaje.
Pánico por la fuga de 900 serpientes en China: crece la preocupación por el riesgo para la poblaciónDos minutos de agonía entre el cielo y el abismo
El incidente ocurrió apenas 10 minutos después del despegue. Sin previo aviso, una de las ventanillas laterales se desprendió por completo, provocando una violenta succión. Ljubisa, quien afortunadamente llevaba el cinturón de seguridad abrochado, fue arrastrado por la diferencia de presión hasta quedar expuesto al exterior hasta la altura del pecho.
“Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas”, relató Svetlana a medios internacionales. Durante unos dos minutos que parecieron eternos, la mujer, junto con otros dos pasajeros -entre ellos una joven que le sujetaba la mano-, luchó contra la fuerza del viento y la altura para reintroducir a su esposo en la cabina.
En medio del caos, las máscaras de oxígeno cayeron y la aeronave inició un descenso de emergencia de 2.700 metros. En un intento desesperado por tapar el hueco, algunos pasajeros intentaron usar una maleta, pero el equipaje fue succionado instantáneamente hacia el exterior, evidenciando la magnitud del peligro.
Un rescate heroico y secuelas que no cicatrizan
Tras el aterrizaje de emergencia en Tesalónica, la magnitud de las heridas de Karović quedó a la vista. El hombre perdió el conocimiento en tres ocasiones durante el vuelo y actualmente permanece internado con pronóstico reservado. “Tiene una mano especialmente dañada y sufrió quemaduras por la fricción del aire y el frío extremo. No puede comunicarse y no recuerda nada”, explicó su esposa, visiblemente afectada.
Más allá de lo físico, el impacto psicológico fue devastador para el matrimonio. Svetlana confesó que ambos sufren de estrés postraumático severo: “Cada vez que él oye hablar de aviones, empieza a temblar”, dijo. En medio de su dolor, la mujer dedicó palabras de profundo agradecimiento a los pasajeros que arriesgaron sus vidas para ayudarlos, al mencionar especialmente a un hombre de origen albanés cuya identidad desconoce, pero a quien acredita haber sido fundamental para que su esposo hoy esté vivo.
Fallas técnicas e investigación internacional
El avión involucrado, un Boeing 737-800 con 18 años de antigüedad operado por Malta Air (filial de Ryanair), está ahora en el centro de una investigación global. Aunque la aerolínea se limitó a informar que la ventana "se desprendió", expertos técnicos contratados por la familia sugieren una hipótesis más alarmante: una falla en el motor derecho podría haber despedido fragmentos que impactaron contra el vidrio, provocando su rotura.
Debido a la gravedad del evento y la nacionalidad de la aeronave, el caso escaló a niveles internacionales. La Autoridad Helénica de Investigación de Seguridad Aérea coordina esfuerzos con la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA) y la propia compañía Boeing para determinar si se trató de un hecho aislado o de un problema de mantenimiento estructural que podría poner en riesgo a otras unidades similares.